Enrico Bartolini – 3 Michelin Star Experience – Milano

Enrico Bartolini, the iconic three-Michelin-star restaurant, is a gastronomic oasis that transports you to a world of culinary bliss.As you step into this establishment in the Al Mudec Museum, you are enveloped by an ambiance of elegance and sophistication. The sleek, contemporary décor sets the stage for an unforgettable journey of flavors and textures. The attentive and knowledgeable staff adds to the warm and welcoming atmosphere, ensuring that every aspect of your dining experience is nothing short of perfection.

Freshness and quality of ingredients are paramount at Enrico Bartolini, and it is evident in every dish. But before delving into the gastronomic delights, let’s talk about their legendary focaccia. A culinary marvel in its own right, this fluffy and aromatic creation is a delightful prelude to the following culinary symphony.
One standout menu at Enrico Bartolini is the aptly named “Happy Memories,” which evokes a sense of nostalgia and excitement. This menu is composed of nine complex dishes. Among the highlights is the large spaghetti “bronze design” with smoked eel and baby squid. The expertly cooked pasta, combined with the eel’s smoky richness and the baby squid’s delicate tenderness, creates a harmonious marriage of flavors that harmonizes the palate.

Another masterpiece is the Podolica cow filet, prepared tableside with utmost care and precision. The meat boasts a sublime texture, melting in your mouth with each bite. The flavors are robust yet refined, leaving you with a lingering aftertaste that is both memorable and satisfying.

When it comes to desserts, Enrico Bartolini truly excels. The wild strawberry with rhubarb, violets, and elderflowers is a delicate and refreshing symphony of flavors. The combination of sweet and tart notes, complemented by the floral undertones, is a perfect finale to a fabulous meal.
And let’s not forget the pièce de résistance—the Guanaja chocolate soufflé. Indulgence at its finest, this decadent creation is a chocolate lover’s dream come true. The velvety texture and the playfulness of salted peanut, rum, pineapple, coconut vinegar, and toasted sesame create a harmonious symphony of flavors that indulge any palate.

To accompany this culinary journey, the chosen wine, Ca del Bosco- Franciacorta R.S. 2008, Dosage Zero, elevates the dining experience to new heights. Its crisp and refined character complements the intricate flavors of each dish, creating a perfect pairing that enhances the overall pleasure.

Takeaway: Enrico Bartolini is a culinary haven where every element, from the location and ambiance to the impeccable service and superb menu, is meticulously crafted to provide an unforgettable experience. It is a celebration of culinary artistry and a testament to the endless possibilities within the world of gastronomy.


Enrico Bartolini, el icónico restaurante de tres estrellas Michelin, es un oasis gastronómico que lo transporta a un mundo de felicidad culinaria.Al entrar en este establecimiento del Museo Al Mudec, te envuelve un ambiente de elegancia y sofisticación. La decoración elegante y contemporánea prepara el escenario para un viaje inolvidable de sabores y texturas. El personal atento y experto se suma al ambiente cálido y acogedor, asegurando que todos los aspectos de su experiencia gastronómica sean perfectos.
La frescura y la calidad de los ingredientes son primordiales en Enrico Bartolini, y es evidente en cada plato. Pero antes de adentrarnos en las delicias gastronómicas, hablemos de su legendaria focaccia. Una maravilla culinaria por derecho propio, esta creación esponjosa y aromática es un delicioso preludio de la siguiente sinfonía culinaria.

Un menú destacado en Enrico Bartolini es el acertadamente llamado “Happy Memories”, que evoca una sensación de nostalgia y emoción. Este menu esta compuesto por dies cursos complejos. Entre ellos se destacan los grandes espaguetis “diseño bronce” con anguila ahumada y chipirones. La pasta cocinada por expertos, combinada con la riqueza ahumada de la anguila y la delicada ternura de los chipirones, crea una armoniosa combinación de sabores que armoniza el paladar.

Otra obra maestra es el filete de vaca Podolica, preparado en la mesa con sumo cuidado y precisión. La carne tiene una textura sublime, derritiéndose en la boca con cada bocado. Los sabores son robustos pero refinados, dejándote con un regusto persistente que es a la vez memorable y satisfactorio.
Cuando se trata de postres, Enrico Bartolini realmente sobresale. La fresa silvestre con ruibarbo, violetas y flores de saúco es una delicada y refrescante sinfonía de sabores. La combinación de notas dulces y agrias, complementada con matices florales, es el final perfecto para una comida fabulosa.

Y no olvidemos la pieza de resistencia: el soufflé de chocolate de Guanaja. La indulgencia en su máxima expresión, esta creación decadente es el sueño de un amante del chocolate hecho realidad. La textura aterciopelada y la alegría del maní salado, el ron, la piña, el vinagre de coco y el sésamo tostado crean una armoniosa sinfonía de sabores que complace a cualquier paladar.

Para acompañar este viaje culinario, el vino elegido, Ca del Bosco- Franciacorta R.S. 2008, Dosage Zero, eleva la experiencia gastronómica a nuevas alturas. Su carácter fresco y refinado complementa los intrincados sabores de cada plato, creando un maridaje perfecto que realza el placer general.

Para llevar: Enrico Bartolini es un paraíso culinario donde cada elemento, desde la ubicación y el ambiente hasta el servicio impecable y el excelente menú, se elabora meticulosamente para brindar una experiencia inolvidable. Es una celebración del arte culinario y un testimonio de las infinitas posibilidades dentro del mundo de la gastronomía.